sábado, 6 de diciembre de 2025

Diario de una empleada pública

 30/09/2025

Hoy es el último día de setiembre. Ya falta muy poco para que se acabe este año. Me siento agotada, como si quisiera dormir por largas horas. También he vuelto a sentirme algo desolada y en cierta parte con la idea que mi vida se reduce a ser un hámster dando vueltas sobre una rueda. 

Me cuesta leer, me disperso muy rápido y creo que le empiezo a sentir cierto desazón a las cosas del día a día. Me siento algo confusa, ya no quiero hacer más de lo que me "corresponde". Es como si ya estuviera cansada de lo mismo y de vivir para otros. El curso de la política también influye en mi desazón por el trabajo en el estado. 

Siento que necesito calmarme, no buscar tanto, no hacer tanto, solo el ruido necesario para hacerme notar. A veces me siento mal por no ser capaz por pedir un aumento, de no atreverme a manifestar que percibo poco y muy por debajo de lo que el mercado ofrece. Siento que no confío en las personas, pero ¿qué tan importante es confiar?

Y pienso, es solo un trabajo, son solo piezas. Estoy tan angustiada que muchas veces no quiero pensar en lo que me sucede, simplemente quiero dejar que las cosas continúen así. Me veo conflictuada porque no sé si es que voy a seguir en esto de por vida y si seguiré sosteniendo esta inconformidad. Sé que nadie hablará por mi, sé que nadie se dará cuenta que no estoy conforme, nadie me dará nada si no lo pido o lo reclamo. 

Por ratos pienso que necesito ser más conchuda, y me siento mal por no presionarme. A veces reniego de mi pasividad, de cómo la vida me pone en situaciones donde tengo que hacerme notar. Es tan difícil lidiar con este sentimiento de querer algo y a la vez no quererlo. Solo porque las normas sociales lo exigen. 

Sinceramente, no me siento feliz trabajando en oficina, es algo que no va conmigo y cada vez que pienso en lo que me aguarda en los próximos 10 o 15 años, siento como si mi vida fuese efímera y se me escapara de las manos. Siento que me pierdo en medio de los deberes, el cumplimiento y en la productividad. 

Me siento conflictuada, como si este fuera un karma que me persigue, que me ata de las manos. He experimentado el tiempo libre a voluntad propia y me he maravillado con lo que es vivir a partir de una decisión valiente. 

Me cuesta aceptar que no soy la persona considerada exitosa y que gana el jugoso sueldo para acumular cosas. Me cuesta aceptar que por más que me esfuerce siempre seré como esa hormiga trabajadora que tiene que caerle bien a la persona indicada. Es terminal tener que vender el tiempo por unas cuantas monedas y aceptar que las oportunidades en nuestro país implican eso. Que todo sea jodidamente estresante, que el tráfico, la distancia, el transporte o lo caro que está todo. 

miércoles, 28 de mayo de 2025

Una vida tranquila

Soy una persona de aspiraciones simples. Eso fue lo que le dije a C. una noche cuando preparábamos algo que comer, luego de nuestras respectivas jornadas laborales. Así surgió mi filosofía de vida de estos tiempos. Es increíble como un cambio en la forma de pensar puede aligerar tantas cargas. 

Posiblemente sea porque he estado leyendo libros de autoayuda o tal vez porque he tenido el tiempo suficiente a solas para sentarme y cuestionarme seriamente sobre quién soy y qué me gusta o probablemente se deba a que estoy siguiendo con más interés los temas astrológicos cayendo en la cuenta que existen temporadas de signos zodiacales, planetas que ingresan, salen y lunas nuevas.

Sea como fuese, mis aspiraciones se sujetan a vivir una vida tranquila, sin apuros y sin ser tan dura conmigo misma.


Que una pregunta tan sencilla como ¿quién soy? y ¿qué me gusta? no pueda ser respondida es revelador. No hace mucho que me lo cuestioné y creí que lo tenia resuelto, no obstante no supe qué decir. Es así que, en los finales de mis 30, vuelvo a cuestionarme qué es lo que realmente quiero. Por momentos me cuesta aceptar que solo el trabajo o mi oficio me defina como persona. Y es muy difícil presentarme sin tener que anteponer lo que estudié o a lo que me dedico. ¿Y si no me dedico a nada? ¿Y  si solo voy por la vida sin una ocupación fija mas que autoconocerme? ¿Y si el proceso de autoconocimiento nunca acaba? ¿Y si cuando pienso que ya me conocí lo suficiente de pronto cambio de intereses?


Hoy desde la apacibilidad de mi hogar, desde el espacio que construí de acuerdo a lo que un día fue un sueño, un anhelo, desde el privilegio de tener el tiempo para pensar ciertas cosas que me ayuden a vivir más conscientemente, desde este ejercicio seguro que es la escritura, la cual me hace sentir una emoción profunda y genuina capaz de hacerme detener todo y retomar la ilusión por las jornadas de desahogo y expresión. Tal vez así sea, y por más que haya estado buscando fuera para entender lo valioso que siempre he tenido aquí cerca, dentro y que había olvidado de valorar, porque esta soy yo, siempre he sido yo. Desde la primera vez que decidí escribir aquí e ir en búsqueda de mi identidad a través de los escritos de este blog, como un testimonio de lo vivido para recordar que valió la pena.


lunes, 3 de febrero de 2025

Viviendo el ahora

Soy la persona que ha cometido un acto de autoliberación, un acto tan intransigente que parece un delito. He renunciado a ser la adulta funcional que dictamina la sociedad. A mis casi 37 años soy una mujer con casa, marido, trabajo y mentalmente operativa (?); no obstante, pese al camino trazado, me he convertido en una mujer que se niega a tener hijos, mascota o algo parecido con quien compartir o dedicarle mi tiempo. Salvo plantas que no tengo remordimiento de dejar morir si no me apetece cuidarlas adecuadamente. Y por si fuera poco como muestra de mi liberación provocada, he decidido no trabajar por un periodo largo. He experimentado lo que es no hacer nada, simplemente eso NADA. Y he sido feliz, mucho. 

Me lo he mantenido casi en secreto, hasta ahora que lo escribo, solo para experimentar cumplir con el deseo de dejarlo como testimonio, y de una suerte de recordatorio que la vida esta para disfrutarla, que todo es transitorio. Para bien o para mal los días pasan rápido y no quiero desperdiciarlos más. Cada año que pasa en mi vida me es innegable pensar en el día que ya no este en la faz de esta tierra, o el día en el que mi compañero de vida no este a mi lado, o el día en el que las personas que más quiero no existan físicamente. ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Por qué continuo con tanta desazón transitando por el camino que sé que no es el que me llena? Quisiera permitirme equivocarme tanto y dejar de transitar por un camino de cristal, esperando a no hacer ruido para quebrarlo. Entonces, me pregunto, ¿por qué no dar pisoteos fuertes? ¿por qué no saltar y saltar hasta romper el piso? Tal vez, luego de caerme y golpearme encuentre la forma de levantarme, y eso sea lo que realmente valga la pena. 


 

domingo, 24 de junio de 2018

Después de un tiempo

Ha pasado mucho desde la última vez que escribo por aquí. Cada vez es menos usual que dedique tiempo de mi vida a reflexionar acerca de las cosas que me suceden, será que tiene que ver con lo rápido que parece pasar el tiempo cada vez más... Puede ser.

Es imposible no comentar que ya cuento con treinta años. Tengo muchas cosas bajo el brazo con esta nueva década. Escribía en el post anterior algo de mis resoluciones de vida, a las cuales trato de manterme fiel. La verdad es que mientras escribo todo me da tedio relatar acerca de lo que me viene aconteciendo, quiero terminar esta entrada. Debe ser la falta de costumbre de estar metida en la escritura. Ya no recuerdo mucho como es que siente escribir con tanto ahinco como lo hacia hace poco tiempo atrás. Muchas cosas han cambiado en mi vida desde el 2016. 

Tener un trabajo, trabajar al fin y al cabo, y ajustarte a una rutina es algo determinante. Mi vida ha dado un giro casi completo. Se ha vuelto más irónica que nunca. 

Me sigue dando risa. 


Hace unos años tuve una crisis existencial acerca de a lo que me quería dedicar para "ganarme la vida". Concluí que quería ser escritora de viajes. Trabajé en ello, recibí mis frutos y me encaminé a seguir cosechando...hasta que acepté un trabajo por necesidad. Una cossa llevo a la otra, hasta en cada una de mis manos tenía dos opciones. Uno, era seguir dedicándome a potenciar lo que había creado en torno a los viajes (blog, fotografías, influencia, etc), y lo otro era avocarme al trabajo en el que me estaba desempeñando, y el cual había cautivado mi atención, ya que una de las principales razones que dispararon mi crisis vocacional fue que no me sentía agusto en los puestos que me habían tocado desempeñar. 

Y aquí viene la ironía de mi vida, la cual sigue azotándome (?) hasta estos días. Por poner un ejemplo: mañana salgo de viaje de comisión, ahora se me hace cotidiano, pero hace unos años hubiera hasta trabajado gratis por vivir esta experiencia. Hoy ya me suena tan emocionante, ya que es parte de las funciones que vengo desempeñado. Más bien lo que si me emociona es poder hacer bien mi trabajo, aprender más y colaborar a que la instiitución pública donde laboro pueda tener una mejor gestión en beneficio de los ciudadanos. 

Mis intereses han variado. 

En medio de todo esto, sobretodo de las grandes oprtunidades que me da la vida, porque lo veo así, nunca como una carga; me siento en la obligación (y nace de manera personal) de dar lo mejor de mi msima. Eso sí, cuidando mi ego, que bien siempre sale a relucir en momentos en los que se requiere consenso. Me doy cuenta de mis defectos, más no siento que sea una mala persona y mucho menos siento que tenga el papel adecuado para juzgar a los demás. Cada quien con sus propios problemas. Sé que soy dura, algo tosca, medio descorazonada, lo sé, y lo reconozco. Estoy tratando de mejorar como persona cada día, tal vez me tome más tiempo de lo necesario. No pretendo desagradarme por agradar a los demás. Ya tuve suficiente con el tema de la autoflagelación para estar a estas alturas siguiendo con el mismo cuento. 

Aqui me tienen nuevamente, escribiendo por este lugar. Espero no desaparecer por mucho tiempo.

sábado, 30 de julio de 2016

Novedades del 2016

Hace mucho que no escribo por aquí. Esta vez no quiero pasar la oportunidad de dejar estas líneas, a pesar que tengo una fila de cosas por hacer. Siento que estoy viviendo la época más ocupada de mi vida y por alguna extraña razón me siento bien. 

Tengo pendiente terminar un informe que me persigue desde hace días, leer para el diplomado, lavar ropa, limpiar, escribir sobre los últimos viajes que he realizado, crear contenido para Nací en Do, editar fotos, bajar música, nivelarme con el gimnasio, y le he adicionado 3 libros más por leer a mi vida. Entre otras cosas, atender a mis perros, pasar tiempo con mi familia, mejorar las relaciones con mis amigos, superarme a mi misma y pensar en la eternidad del mosquito jajaja.

Esta etapa de mi vida me toca vivirla así. Es más yo escogí y sigo escogiendo cómo serán mis días. Escojo reírme o renegar, escojo intentar estar bien o optar por hacer gris mis días. No voy a negar que hay momentos en los que me quiero tumbar, no verle la cara a nadie, mandar al carajo a la gente y hacer lo que se me de la gana. No hay perfección en esta vida, Entiendo que yo no soy dueña de la gente, no puedo pretender jugar a ser Dios y querer que las personas actúen como a mi mejor me parezca. Lo único de lo que tengo control es sobre mi misma. Así que procuro estar en paz conmigo misma y que las cosas no me afecten demasiado. 

Busco alegría, luz, mejora. Lo busco y quiero tener eso en mi vida. Ese es mi deseo personal. Y también soy consciente que cada uno ve por lo que mejor le parezca. No estoy en esta vida para que las personas actúen como yo, sino para aceptarlas y amarlas como son. 

***

Tengo dos perros traviesos. 

lunes, 21 de septiembre de 2015

Mi colección Keri Smith

Comprar un “libro no libro” es algo confuso para un amante de los libros, más aún si el autor te propone una serie de ejercicios que atentan contra el estado físico del libro. Por mucho tiempo me resultó difícil subrayar un libro con otro utensilio que no sea un lápiz. Un día me puse a pensar en el por qué de esa acción y concluí que gran parte de ese supuesto cuidado se debía a que tenía miedo a equivocarme. Miedo a que el libro se vea feo, miedo a subrayar y no poder borrarlo; también miedo a romperlo, mancharlo y ensuciarlo.  

Tiempo después escuché en la radio que una buena lectura implica también subrayar, resaltar y anotar ideas sobre el libro. Miré mis libros bien cuidados y apilados cuidadosamente en mi escritorio y decidí comprarme lapiceros de colores y usarlos sobre mis libros. Desde ese entonces comprobé que las lecturas me resultaban más digeribles y que realmente podía divertirme leyendo textos que usualmente patearía por su complejidad. 

Yendo más allá

Leí sobre Keri Smith en escribir.me, descargué las “100 ideas para escribir” y me propuse hacerlas en un cuaderno. Quedé tan fascinada con los ejercicios que sentí curiosidad por saber más de ella y comprar algún libro. 

¿Quién es Keri Smith?



Mi colección

jueves, 13 de agosto de 2015

Liz en mi vida



Siempre me han gustado los perros. Creo que es una afinidad que heredé de mi papá. Desde muy chiquita tuve perros y perras (lamentablemente suena mal esa palabrita), hasta el 2008 ó 2009 - si no me falla la memoria- fue cuando de manera sorpresiva mi papá mando a "dormir" a nuestros dos queridos perros, argumentando que no tenía tiempo para limpiar sus heces ni hacerse cargo de las enormes raciones que demandaban diariamente. Reforzó las puertas con más chapas, compró los mejores candados y nos mandó a callar a todos diciéndonos que nadie se dignaba a limpiar el techo, salvo él. 

De hecho no sentí mucho la ausencia de mis perros, puesto que en esa época estaba en varias cosas. Por las mañanas estudiaba inglés, luego trabajé una temporada en un centro cultural, otras veces iba a casa a hacer mi tarea de inglés o las de la universidad. Por la noche iba a clases hasta muy tarde, y así transcurrían mis días.

Nuevamente llego a un punto que se me hace difícil explicar. Bien, lo intentaré. En esos años, los estudios eran mi vida: el inglés me encantaba (y me sigue encantando) y me había enganchado con la universidad. A parte de eso, no tenía mucho. O al menos eso era lo que yo creía. De cierta forma me refugié en las notas y en el academicismo para paliar algunos vacios en mi vida. A la vez estaba pasando por un periodo de depresión que era producto de varios factores que en ese momento no me resultaban claros.

martes, 21 de julio de 2015

El acto de exponer-se.


Yo no sé. No sé porque comienzo con esta frase. Me recuerda a la libertad de los blogs, se siente tan bien escribir lo que a uno le nazca...tan bien. Qué trabajo, qué dinero, qué reglas. Ahí vamos. 

Mira que nuevamente la vida me da las cosas que alguna vez sentí que no las volvería a vivir. En algún momento de mi vida le puse un nombre a la vida: boomerang. Así cuando ayer estaba regresando a (mi nueva) casa y a punto de no pagar pasaje, se me vino a la mente la idea de que la vida nos regresa lo que alguna vez damos o dejamos de dar. Pago no más. No sé si sera cuestión de ética, moral, o de que me visualicé en una situación en la que no tenía ni un centavo o cuando me había olvidado el monedero en casa y un cobrador me dejó viajar gratis. Será la mezcla de muchas cosas lo que al fin y a cabo me empujaron a ser más consciente de lo que uno da, de la cosecha, de las neuronas espejo, del reconocerse a uno mismo en los demás. 

Ya casi no se trata de mí y mis usuales mis hábitos egoístas. 

Yo me dije que no escribiría de esto hasta que pase, porque de algún modo quería terminar de procesarlo. El hecho de encarar las cosas del pasado y de no juzgar los resultados, simplemente vivir y guiarme por el qué estoy haciendo ahora para llegar a donde quiero estar mañana. Pero a la vez, el vivir el presente, porque el hoy será  algún día lo que justamente estudio: Historia.

martes, 28 de abril de 2015

La experiencia Raíces (basado en el libro de Alex Haley).


Quería escribir sobre esto y no sabía en dónde encajarlo. Concluí que en este blog miscelánea-medio diario-funcionaría bien. No quiero dejar pasar la oportunidad de vaciar y compartir las ideas, reflexiones, pensamientos que me dejó leer Raíces de Alex Haley. 

¿Cómo empezó?

Un día vi varios videos sobre algunos escritores recomendando libros para leer. No recuerdo bien si fue Jeremías Gamboa u otro quien recomendó un libro llamado Raíces. El título se me quedó grabado y más o menos me enteré de qué se trataba. Pasaron varias semanas-o meses-hasta que un día de Enero fui a la Feria permanente de libro Amazonas a comprar un libro de Julio Ramón Ribeyro. Tenía en mente comprar un libro y terminé llevándome tres.

domingo, 29 de marzo de 2015

Otro (simbólico) comienzo.

Cuando leí esas palabras sentí como si un castillo de naipes se cayera dentro de mi cabeza. Sonaron como fichas de domino mezcladas con vasos de vidrios estrellándose contra el suelo. No siempre es bonito que te rechacen. No siempre es bonito no concretar planes y no tener un plan B. Luego de algunos segundos pensé en la frase que tengo pegada en mi escritorio: más vale una palabra de aliento después de un fracaso que una felicitación después de un logro.

jueves, 19 de febrero de 2015

Verano al máximo


Qué desactualizado tengo este blog. Bah. Es 2015. Verano. Creo que el más peligroso de todos los tiempos. Me he quemado horrores hasta el punto que soy más consciente del daño. Si antes no salia mucho gracias a los carnavales, ahora no lo hago porque temo quemarme. Es que el sol, ahora sí, daña. Y no es algo que se vea en los comerciales, es algo que se vive en carne propia. El sol se impregna en la piel y no sale de ahí ni con exfoliante. Es de terror. 

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Es Diciembre

Ya es Diciembre. Se esfuma este año y lo hace cada vez más rápido. Como el tiempo que se dice que es una unidad de medición, y no los números, según la película Lucy. Será que todo esto es parte de la crisis de mediados de los veinte. Ya no pienso en las cosas tan a la ligera. Dejar lo conocido atrás y embarcarse en algo nuevo cuesta, pero trato de luchar contracorriente, aunque la corriente muchas veces sea la mía. Es Diciembre y no me preocupa. No me desespera no ser parte de la fila. Voy y hablo sobre mis supuesto registro y no me creo ninguna palabra. ¿Será que estoy flotando? ¿Será que necesito bajar al llano? Si el dinero hablara desearía no ser dinero.

miércoles, 29 de octubre de 2014

El Charlatán

"El Charlatán es esa vocecita interior que trata de enloquecernos...!y, a menudo, lo consigue! (...) es la voz que presagia ruina, carencia y pérdida. Estamos tan habituados a su presencia que, a menudo, ni siquiera notamos que nos está hablando (...)"
Susan Jeffers 


Muchas veces al dormir pienso en la suerte que tengo. Tengo tantas cosas geniales en mi vida. Tengo a mi familia bien. Mis padres me entienden, a su modo, pero me entienden. Respetan mis decisiones. Me dejan equivocarme. Me apoyan. Tengo un techo donde dormir, un espacio propio, luz, agua, comida, comodidades. Uff tengo tantas cosas buenas. Buenos amigos, vecinos, compañeros. Una carrera, un modo de ganarme la vida, con el cual peleo a veces, pero es lo que tengo y por eso ya estoy agradecida. En este momento me siento tan bendecida. !Qué bonito! !Qué felicidad!

El domingo mientras regresaba a casa después de un evento me sentía algo ida. Luego, pensaba en que tal vez no debía haber ido. Me costó bastante ir. En la mañana casi no podía levantarme de la cama. Hasta que me dije a mi misma: ¿Qué puedo perder? Pase lo que pase, lo afrontaré. Y en medio del evento empece a notar las cosas que me fastidiaban: las largas y aburridas esperas, las expectativas de que las cosas salgan bien, los problemas de último momento, y cosas por el estilo. Todo parecía ser un espiral de infortunios. La mente me comenzaba a funcionar en modo claroscuro.

domingo, 12 de octubre de 2014

Costumbre, Novedad y Cambios

Recuperé este escrito de un blog de wordpress del 2009 que ya no existe. Algo  de mis épocas de la universidad:

Vengo desde un ambiente que no había estado claro. En este nuevo mundo me siento más desorientada. Pasar de lo cotidiano a lo nuevo suele costar, en un principio. No obstante, ya lo creo, me acostumbraré.
Es curioso cómo la gente suele acostumbrarse a muchas cosas. Recuerdo que mi  ex  me decía: “ya estarás acostumbrada a viajar todos los días en buses a las 11 de la noche";  y mi madre, para rematar el tema: "que vas a hacer hijita así es...sólo queda acostumbrarte, o sino trabaja para que  te compres tu carrito”. A veces esa idea de acostumbrarse nos hace quedarnos aplastados en una situación que muchas veces desearíamos cambiar. Parte de acostumbrarnos a algo también pasa por percibir la novedad. Todo ello depende...depende de a lo que nos estemos enfrentando.

Muchas veces la novedad puede desembocar en aspectos negativos o positivos. Es interesante ver, en la Historia, el cambio del pensamiento barroco de los Siglos XVI y XVII,  a la formación del pensamiento moderno o liberal del Siglo XVIII... El siglo de las Luces, como se le conoció en Inglaterra. ¿Y esto que tiene que ver con aquello? Ah, me olvide mencionar que soy una "Historiadora en Proceso" como dijo alguna vez el profesor P. en nuestra clase de Introducción a la Historia.

No hace poco que comencé a revivir mi antiguo entusiasmo del por qué había decidido estudiar Historia cuando mi mamá me preguntó si me gustaba mi carrera. En ese momento le respondí con un tajante e increíble SÍ, porque me hace pensar. Al poco rato seguí pensando en ello. Luego de varias horas, en otra conversación con ella, estuvimos hablando acerca de la sociedad colonial limeña del siglo XVIII. En ese momento recordé todas las clases de la profesora V. y me pregunté también por qué en esos momentos todo me quedaba claro...por qué mientras los demás comentaban o preguntaban cosas que no se me habían ocurrido, yo parecía ser la que mejor enterada estaba. ¿Dónde se había metido mi curiosidad infantil entonces? ¡Qué grandiosa fue la sociedad colonial!...Qué larga es la historia, decía mi mamá con un tonito agobiante e interesado.

martes, 7 de octubre de 2014

Presente

Estoy aquí sentada en un el asiento de un parque cerca a la avenida Abancay y miro mi celular y machuco algunas teclas como que haciendo que estoy viendo algo importante. La muletilla del celular. Aún sostengo el bendito aparato y escucho a unos perros bien monos ladrando en modo juguetón. Ladran y ladran y corren de un lado para el otro. No hay nada más chévere que ver a dos perros jugando, yo me pasaría horas mirándolos. Al frente mio hay un anciano que está leyendo un libro, por ratos parece que se ha quedado en esa posición y en realidad está durmiendo. Debe ser que se quedó dormido porque no se mueve para nada. En el asiento de mi derecha hay una señora que está con el brazo encima del espaldar del asiento, con el otro brazo agarra la correa con la que sujeta a un perro. El perro mira atento a todos lados. Luego se para y caminan hacia el pasto. La señora deposita su cuerpo sobre el suelo verde y suelta al perro, quien al principio no sabe a dónde ir, luego olfatea los árboles y orina. Es macho. Unos gringos pasan por mi costado y los dos llevan cámaras colgadas en sus cuellos. Uno de ellos lee los letreros del parque y otro toma fotos a distancia. Veo que el sol sigue brillando. Hay un vientecillo fresco que circula por el ambiente. Los carros siguen pasando, unos tras otros. A lo lejos veo a una bandada de palomas. Vuelan juntas, luego se esparcen. Algunas aterrizan sobre los postes. Otras sobre los cables de luz. ¿Qué será ser paloma? ¿Qué se sentirá volar? De niña soñé que volaba. Es uno de los sueños más bizarros que he tenido. Soñé que tomaba impulso del suelo y después levantaba mis piernas, algo así como si estuviera sentada. Volaba sentada e iba de un lugar a otro. De más grandecita quería ser paloma o mariposa. Ahora quiero ser águila, pienso en esta banca del parque. Qué bonito es estar sentada aquí. Disfrutar este momento. Sentir que el ahora es ahora.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Lo estable


Recuerdo la escena en la película "12 years slave" cuando Salomón, el protagonista principal, le dice a uno de los esclavos: I don't wanna survive. I wanna live. Y recuerdo también que me quedé con esa frase en la mente por varios días. Iba y venía del trabajo, y todos los días mientras veía por la ventana del carro pensaba mucho en las ganas que tenía por entregarme a algo que realmente me gustase. 

No todo el mundo tiene la suerte de dedicarse a algo que le gusta. Lo ideal sería que sí. Sí, claro, nosotros somos los arquitectos de nuestro propio destino y bla bla bla. Suena a cliché. Parece muy bonito cuando se lee. Trato de ser sincera. Me sentía muy confundida acerca de lo que quería ser o hacer en esta vida. A veces hay señales que dejamos pasar por alto debido a la bendita estabilidad. Hay que ir por lo seguro, me decía un señor que trabajaba conmigo. Tenemos tanto miedo a la inestabilidad. ¿Ya conseguiste algo? ¿Ya avanzaste? ¿Ya?

Siempre creí que la batalla más dura es la que tengo conmigo misma. Al final la decisión está en mis manos y a veces me pasa que viene con carga. Han sido tantos años que he cargado un peso que no me pertenece. Tanto tiempo que he dedicado a saldar cuentas de varias generaciones que se han reposado en mis días. Y en esta época he comenzado a despercudirme. Ha sido una decisión que nació desde mi interior. Es un proceso incierto. No sé si algún día podré decir que estaré "curada". Creo que no hay pastillas mágicas para las emociones. He aceptado y sigo aceptando que no soy un robot y que no soy un ser perfecto. 

Al final del día, muchas veces, pienso que el hecho de vivir intensamente mis experiencias y reflexionar sobre mis días me acercan cada vez más a mi misma. Y por ende me ayuda a aceptar a las personas como son. Me siento bien así. 


jueves, 21 de agosto de 2014

La transparencia del ser: a propósito de Contarlo Todo

"Quizás se trate simplemente de eso, de que he aprendido finalmente que la cosa es hacer y no juzgarme. Eso es. De vencerme escribiendo. Y basta."
Contarlo Todo-Jeremías Gamboa.


Escribir es un acción que nace por alguna necesidad. Cada escritor tiene una historia que  contar y comunicar. ¿Existirían escritores si no existieran lectores? Probablemente solo existirían personas que escriben. ¿Qué entendemos por ser un escritor de oficio? ¿Cómo llega una persona a ser y/o sentirse escritor? 

El proceso de escribir nunca acaba. Pienso que como seres humanos siempre estamos en constante variación. Yo comencé escribiendo cosas abstractas sobre mi percepción de la realidad, luego fui entremezclándolo con algo parecido a la poesía y empecé a crear relatos acerca de las personas que iba conociendo. En algún momento escribí algunas crónicas, reflexiones, en fin , variedades. Y hasta que finalmente me presenté "al natural". Aún así, hay cosas que guardo para mi misma. 

Me pasó que mientras iba leyendo el libro de Jeremías Gamboa, creí que todo en realidad había pasado. El libro cumplió su papel. Contó una historia bien contada y me abrió una interrogante: ¿cuánto estoy dispuesta a revelar acerca de mi? 

sábado, 16 de agosto de 2014

Another Anthony

Este relato lo escribí hace casi 4 años, inspirado en algunas vivencias de mis últimos días en las clases de inglés en el ICPNA.

Jueves, 23 de diciembre de 2010
Another Anthony.
                                  
No pensaba en nada más que en sentirme relajada en clases, tanto como solía estarlo, o hasta más. Al principio todo es chévere. Si pudiera mantener esa estabilidad del primer día todo sería mejor. Pero nada es perfecto, y esta demás decir que las cosas no se acomodan a lo que uno quiere, sino que uno debe acomodarse a como están las cosas.

El último mes estuvo más chévere, porque me cambie de horario. No sé por qué, pero me gustan las cosas nuevas. Siento que la rutina no es para mí. El punto es que estuve interesándome por levantarme más temprano y por tratar de no molestarme por estupideces. Y claro por no desaparecer tan seguidamente. En esas que conocí a Anthony.
Era un día que yo había llegado tarde a clases y me senté en una esquina pensando que sería la última en llegar, pero al cabo de 5 minutos llegó él, y se sentó a mi lado y junto a Geraldo, quien también llegó tarde. Entonces pensé: uff hay peores. Escuché a Anthony decir que se había levantado recién y no sabía si venir a clases o no, y yo me reí y él también. Así fue que nos empezamos a preguntar cosas habituales de la clase. Al cabo de un par de días hablábamos más en clase, porque teníamos que pensar en los ejercicios de inglés. No sé cómo, pero terminábamos riéndonos de las cosas que inventábamos. Era la primera vez en tanto tiempo que me sentía cómoda con un chico. Sin importar las tonterías en las que yo pensaba. Que alguien me pregunte cosas y que espere una respuesta satisfactoria era algo que tuve que hacer casi a la fuerza. Sentía como una mano agarraba mi cara y la volteaba para notar que alguien más estaba hablándome.
Y ahora que recuerdo esos días, veo a Anthony hacer un wave con la mano de nuevo y decir: Hasta Pronto. Así fue, por un par de días quedé algo pasmada acerca de por qué me sentí atraída, a pesar de que otro patín de inicial E. había intentado saber mucho más de mí. ¿Será porque Anthony era como el Wes Bentley de la clase de inglés, pero con su celular Sony Ericsson verde con negro? Quizás.

domingo, 20 de julio de 2014

Bendito Puré


Recuerdo la primera vez que cociné de verdad. Esa vez en donde no me ayudaron a hacer el aderezo ni me dejaron una lista para hacer las compras, sino la vez en la que estaba realmente sola con las ollas, fue cuando decidí hacer un puré de papas.
El puré estaba saliendo chévere, hasta que en esas decidí no agarrar el cucharón o cuchara para echar la sal,  agarré el pote de sal y lo vertí sobre el puré, según yo calculando la cantidad. El resultado: la sal se escurrió del pote y en vez de salir un poquitín, salió un montonón. Metí el dedo en el puré y la cosa tenía sabor a sal, casi no se sentía el sabor a puré. Era sal pura.  ¿Qué hago? ¿Más papa? ¿Más leche? Más agua pues sonsa!!!
Creo que aumenté un litro de agua a ese bendito puré, además de medio tarro de leche y un par de papas sancochadas y aplastadas, y ni así el sabor a salado bajaba....y el puré ya no era puré, era jugo de papa.....qué desastre. Ya fue pues.
Me quedé dormida por un rato, me levanté y lavé los platos, limpié la cocina, y me dio hambre. Abrí la olla y oh sorpresa el puré volvió a ser puré, metí el dedo y el sabor a salado se había balanceado. Bendito puré. Bendita cocina. 
 

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