Recuperé
este escrito de un blog de wordpress del 2009 que ya no existe. Algo de mis épocas de la universidad:
Vengo desde un ambiente que no
había estado claro. En este nuevo mundo me siento más desorientada. Pasar de lo
cotidiano a lo nuevo suele costar, en un principio. No obstante, ya lo creo, me
acostumbraré.
Es curioso cómo la gente suele
acostumbrarse a muchas cosas. Recuerdo que mi
ex me decía: “ya estarás
acostumbrada a viajar todos los días en buses a las 11 de la noche";
y mi madre, para rematar el tema: "que vas a hacer hijita así es...sólo
queda acostumbrarte, o sino trabaja para que te compres tu carrito”.
A veces esa idea de acostumbrarse nos hace quedarnos aplastados en una situación
que muchas veces desearíamos cambiar. Parte
de acostumbrarnos a algo también pasa por percibir la novedad. Todo ello
depende...depende de a lo que nos estemos enfrentando.
Muchas veces la novedad puede
desembocar en aspectos negativos o positivos. Es interesante ver, en la
Historia, el cambio del pensamiento barroco de los Siglos XVI y XVII, a
la formación del pensamiento moderno o liberal del Siglo XVIII... El siglo de
las Luces, como se le conoció en Inglaterra. ¿Y esto que tiene que ver con aquello?
Ah, me olvide mencionar que soy una "Historiadora en Proceso" como
dijo alguna vez el profesor P. en nuestra clase de Introducción a la Historia.
No hace poco que comencé a revivir
mi antiguo entusiasmo del por qué había decidido estudiar Historia cuando mi
mamá me preguntó si me gustaba mi carrera. En ese momento le respondí con un
tajante e increíble SÍ, porque me hace
pensar. Al poco rato seguí pensando en ello. Luego de varias horas, en otra
conversación con ella, estuvimos hablando acerca de la sociedad colonial limeña
del siglo XVIII. En ese momento recordé todas las clases de la profesora
V. y me pregunté también por qué en esos momentos todo me quedaba
claro...por qué mientras los demás comentaban o preguntaban cosas que no se me
habían ocurrido, yo parecía ser la que mejor enterada estaba. ¿Dónde se había
metido mi curiosidad infantil entonces? ¡Qué grandiosa fue la sociedad
colonial!...Qué larga es la historia, decía mi mamá con un tonito agobiante e
interesado.
