martes, 21 de julio de 2015

El acto de exponer-se.


Yo no sé. No sé porque comienzo con esta frase. Me recuerda a la libertad de los blogs, se siente tan bien escribir lo que a uno le nazca...tan bien. Qué trabajo, qué dinero, qué reglas. Ahí vamos. 

Mira que nuevamente la vida me da las cosas que alguna vez sentí que no las volvería a vivir. En algún momento de mi vida le puse un nombre a la vida: boomerang. Así cuando ayer estaba regresando a (mi nueva) casa y a punto de no pagar pasaje, se me vino a la mente la idea de que la vida nos regresa lo que alguna vez damos o dejamos de dar. Pago no más. No sé si sera cuestión de ética, moral, o de que me visualicé en una situación en la que no tenía ni un centavo o cuando me había olvidado el monedero en casa y un cobrador me dejó viajar gratis. Será la mezcla de muchas cosas lo que al fin y a cabo me empujaron a ser más consciente de lo que uno da, de la cosecha, de las neuronas espejo, del reconocerse a uno mismo en los demás. 

Ya casi no se trata de mí y mis usuales mis hábitos egoístas. 

Yo me dije que no escribiría de esto hasta que pase, porque de algún modo quería terminar de procesarlo. El hecho de encarar las cosas del pasado y de no juzgar los resultados, simplemente vivir y guiarme por el qué estoy haciendo ahora para llegar a donde quiero estar mañana. Pero a la vez, el vivir el presente, porque el hoy será  algún día lo que justamente estudio: Historia.

martes, 28 de abril de 2015

La experiencia Raíces (basado en el libro de Alex Haley).


Quería escribir sobre esto y no sabía en dónde encajarlo. Concluí que en este blog miscelánea-medio diario-funcionaría bien. No quiero dejar pasar la oportunidad de vaciar y compartir las ideas, reflexiones, pensamientos que me dejó leer Raíces de Alex Haley. 

¿Cómo empezó?

Un día vi varios videos sobre algunos escritores recomendando libros para leer. No recuerdo bien si fue Jeremías Gamboa u otro quien recomendó un libro llamado Raíces. El título se me quedó grabado y más o menos me enteré de qué se trataba. Pasaron varias semanas-o meses-hasta que un día de Enero fui a la Feria permanente de libro Amazonas a comprar un libro de Julio Ramón Ribeyro. Tenía en mente comprar un libro y terminé llevándome tres.

domingo, 29 de marzo de 2015

Otro (simbólico) comienzo.

Cuando leí esas palabras sentí como si un castillo de naipes se cayera dentro de mi cabeza. Sonaron como fichas de domino mezcladas con vasos de vidrios estrellándose contra el suelo. No siempre es bonito que te rechacen. No siempre es bonito no concretar planes y no tener un plan B. Luego de algunos segundos pensé en la frase que tengo pegada en mi escritorio: más vale una palabra de aliento después de un fracaso que una felicitación después de un logro.

jueves, 19 de febrero de 2015

Verano al máximo


Qué desactualizado tengo este blog. Bah. Es 2015. Verano. Creo que el más peligroso de todos los tiempos. Me he quemado horrores hasta el punto que soy más consciente del daño. Si antes no salia mucho gracias a los carnavales, ahora no lo hago porque temo quemarme. Es que el sol, ahora sí, daña. Y no es algo que se vea en los comerciales, es algo que se vive en carne propia. El sol se impregna en la piel y no sale de ahí ni con exfoliante. Es de terror. 

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Es Diciembre

Ya es Diciembre. Se esfuma este año y lo hace cada vez más rápido. Como el tiempo que se dice que es una unidad de medición, y no los números, según la película Lucy. Será que todo esto es parte de la crisis de mediados de los veinte. Ya no pienso en las cosas tan a la ligera. Dejar lo conocido atrás y embarcarse en algo nuevo cuesta, pero trato de luchar contracorriente, aunque la corriente muchas veces sea la mía. Es Diciembre y no me preocupa. No me desespera no ser parte de la fila. Voy y hablo sobre mis supuesto registro y no me creo ninguna palabra. ¿Será que estoy flotando? ¿Será que necesito bajar al llano? Si el dinero hablara desearía no ser dinero.

 

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