Qué desactualizado tengo este blog. Bah. Es 2015. Verano. Creo que el más peligroso de todos los tiempos. Me he quemado horrores hasta el punto que soy más consciente del daño. Si antes no salia mucho gracias a los carnavales, ahora no lo hago porque temo quemarme. Es que el sol, ahora sí, daña. Y no es algo que se vea en los comerciales, es algo que se vive en carne propia. El sol se impregna en la piel y no sale de ahí ni con exfoliante. Es de terror.
jueves, 19 de febrero de 2015
miércoles, 10 de diciembre de 2014
Es Diciembre
Ya es Diciembre. Se esfuma este año y lo hace cada vez más rápido. Como el tiempo que se dice que es una unidad de medición, y no los números, según la película Lucy. Será que todo esto es parte de la crisis de mediados de los veinte. Ya no pienso en las cosas tan a la ligera. Dejar lo conocido atrás y embarcarse en algo nuevo cuesta, pero trato de luchar contracorriente, aunque la corriente muchas veces sea la mía. Es Diciembre y no me preocupa. No me desespera no ser parte de la fila. Voy y hablo sobre mis supuesto registro y no me creo ninguna palabra. ¿Será que estoy flotando? ¿Será que necesito bajar al llano? Si el dinero hablara desearía no ser dinero.
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Cotidiano
miércoles, 29 de octubre de 2014
El Charlatán
"El Charlatán es esa vocecita interior que trata de enloquecernos...!y, a menudo, lo consigue! (...) es la voz que presagia ruina, carencia y pérdida. Estamos tan habituados a su presencia que, a menudo, ni siquiera notamos que nos está hablando (...)"
Susan Jeffers
Muchas veces al dormir pienso en la suerte que tengo. Tengo tantas cosas geniales en mi vida. Tengo a mi familia bien. Mis padres me entienden, a su modo, pero me entienden. Respetan mis decisiones. Me dejan equivocarme. Me apoyan. Tengo un techo donde dormir, un espacio propio, luz, agua, comida, comodidades. Uff tengo tantas cosas buenas. Buenos amigos, vecinos, compañeros. Una carrera, un modo de ganarme la vida, con el cual peleo a veces, pero es lo que tengo y por eso ya estoy agradecida. En este momento me siento tan bendecida. !Qué bonito! !Qué felicidad!
El domingo mientras regresaba a casa después de un evento me sentía algo ida. Luego, pensaba en que tal vez no debía haber ido. Me costó bastante ir. En la mañana casi no podía levantarme de la cama. Hasta que me dije a mi misma: ¿Qué puedo perder? Pase lo que pase, lo afrontaré. Y en medio del evento empece a notar las cosas que me fastidiaban: las largas y aburridas esperas, las expectativas de que las cosas salgan bien, los problemas de último momento, y cosas por el estilo. Todo parecía ser un espiral de infortunios. La mente me comenzaba a funcionar en modo claroscuro.
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Cosillas,
educando la mente
domingo, 12 de octubre de 2014
Costumbre, Novedad y Cambios
Recuperé
este escrito de un blog de wordpress del 2009 que ya no existe. Algo de mis épocas de la universidad:
Vengo desde un ambiente que no
había estado claro. En este nuevo mundo me siento más desorientada. Pasar de lo
cotidiano a lo nuevo suele costar, en un principio. No obstante, ya lo creo, me
acostumbraré.
Es curioso cómo la gente suele
acostumbrarse a muchas cosas. Recuerdo que mi
ex me decía: “ya estarás
acostumbrada a viajar todos los días en buses a las 11 de la noche";
y mi madre, para rematar el tema: "que vas a hacer hijita así es...sólo
queda acostumbrarte, o sino trabaja para que te compres tu carrito”.
A veces esa idea de acostumbrarse nos hace quedarnos aplastados en una situación
que muchas veces desearíamos cambiar. Parte
de acostumbrarnos a algo también pasa por percibir la novedad. Todo ello
depende...depende de a lo que nos estemos enfrentando.
Muchas veces la novedad puede
desembocar en aspectos negativos o positivos. Es interesante ver, en la
Historia, el cambio del pensamiento barroco de los Siglos XVI y XVII, a
la formación del pensamiento moderno o liberal del Siglo XVIII... El siglo de
las Luces, como se le conoció en Inglaterra. ¿Y esto que tiene que ver con aquello?
Ah, me olvide mencionar que soy una "Historiadora en Proceso" como
dijo alguna vez el profesor P. en nuestra clase de Introducción a la Historia.
No hace poco que comencé a revivir
mi antiguo entusiasmo del por qué había decidido estudiar Historia cuando mi
mamá me preguntó si me gustaba mi carrera. En ese momento le respondí con un
tajante e increíble SÍ, porque me hace
pensar. Al poco rato seguí pensando en ello. Luego de varias horas, en otra
conversación con ella, estuvimos hablando acerca de la sociedad colonial limeña
del siglo XVIII. En ese momento recordé todas las clases de la profesora
V. y me pregunté también por qué en esos momentos todo me quedaba
claro...por qué mientras los demás comentaban o preguntaban cosas que no se me
habían ocurrido, yo parecía ser la que mejor enterada estaba. ¿Dónde se había
metido mi curiosidad infantil entonces? ¡Qué grandiosa fue la sociedad
colonial!...Qué larga es la historia, decía mi mamá con un tonito agobiante e
interesado.
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Escritos
martes, 7 de octubre de 2014
Presente
Estoy aquí sentada en un el asiento de un parque cerca a la avenida Abancay y miro mi celular y machuco algunas teclas como que haciendo que estoy viendo algo importante. La muletilla del celular. Aún sostengo el bendito aparato y escucho a unos perros bien monos ladrando en modo juguetón. Ladran y ladran y corren de un lado para el otro. No hay nada más chévere que ver a dos perros jugando, yo me pasaría horas mirándolos. Al frente mio hay un anciano que está leyendo un libro, por ratos parece que se ha quedado en esa posición y en realidad está durmiendo. Debe ser que se quedó dormido porque no se mueve para nada. En el asiento de mi derecha hay una señora que está con el brazo encima del espaldar del asiento, con el otro brazo agarra la correa con la que sujeta a un perro. El perro mira atento a todos lados. Luego se para y caminan hacia el pasto. La señora deposita su cuerpo sobre el suelo verde y suelta al perro, quien al principio no sabe a dónde ir, luego olfatea los árboles y orina. Es macho. Unos gringos pasan por mi costado y los dos llevan cámaras colgadas en sus cuellos. Uno de ellos lee los letreros del parque y otro toma fotos a distancia. Veo que el sol sigue brillando. Hay un vientecillo fresco que circula por el ambiente. Los carros siguen pasando, unos tras otros. A lo lejos veo a una bandada de palomas. Vuelan juntas, luego se esparcen. Algunas aterrizan sobre los postes. Otras sobre los cables de luz. ¿Qué será ser paloma? ¿Qué se sentirá volar? De niña soñé que volaba. Es uno de los sueños más bizarros que he tenido. Soñé que tomaba impulso del suelo y después levantaba mis piernas, algo así como si estuviera sentada. Volaba sentada e iba de un lugar a otro. De más grandecita quería ser paloma o mariposa. Ahora quiero ser águila, pienso en esta banca del parque. Qué bonito es estar sentada aquí. Disfrutar este momento. Sentir que el ahora es ahora.
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